viernes, 9 de marzo de 2012

noche de reyes cap. 4


Escena IV
Entran Valentín y Viola, ésta con ropas de hombre.
Valentín.- Si el duque continúa favoreciéndonos de ese modo, querido Cesario, no va a faltaros un irresistible ascenso: sólo os conoce tres días y ya no le sois extraño.
Viola.- ¿Tanto teméis su carácter y mi negligencia que ponéis en duda la continuidad de su afecto? ¿Es el duque inconstante en sus favores?
Valentín.- No, en verdad.
Entran Orsino, Curio y criados.

Viola.- Os lo agradezco. Ahí llega el duque.
Orsino.-  ¿No lo ha visto nadie a Cesario?
Viola.- Aquí estoy, señor, siempre a vuestro servicio.
Orsino.- (A Curio y criados) Retiraos un momento. (A Viola) Cesario, ya sabéis todo sobre mí. Os he abierto el libro donde escondo los secretos de mi corazón. Id pues, buen mancebo, id hasta ella; no permitáis que os rechace; quedaos en su puerta, y dejad bien claro que no habéis de moveros hasta ser recibido.
Viola.-  Así lo haré, noble señor, mas si es cierto que está tan sumida en el llanto como dicen, no habrá de consentir en verme.
Orsino.- Haceos oír más allá del límite de la cortesía, pero no volváis sin obtener provecho.
Viola.- Supongamos que puedo verla, ¿qué he de decir?
Orsino.- Descúbrele entonces toda la pasión que hay en mí; sedúcela hablando de mi fe sincera; tú sabrás, con tus encantos, transmitir mi dolor; la elocuencia de tu juventud ha de ser acogida mejor que la de un enviado con aspecto más grave.
Viola.- No lo creo, mi señor.
Orsino.- Creedlo, mi querido mancebo. Pues decir que eres hombre, con esos tus deliciosos años, fuera del todo incierto. Más suaves que los de Diana son tus labios y de un color más encendido. El fino timbre que posees es aflautado y sonoro como el deuna virgen. Harías muy bien de mujer. Te destinaron los astros para esta empresa, lo sé...Que alguno de vosotros le acompañe...o mejor, id todos con él, pues yo mismo prefiero estar a solas que en compañía. Si logras tu propósito serás tan libre como lo es tu amo; unido quedarás a su propio destino.
Viola.-  Yo trataré de complaceros. Cortejaré a la dama.(Aparte) ¡Ardua empresa! ¡Galantear en su nombre cuando lo quiero por marido! Salen.



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