viernes, 9 de marzo de 2012

noche de reyes cap. 3


Escena III
Entran Sir Toby Belch y María.
Sir Toby.-  Por todos los demonios, ¿qué se propone mi sobrina tomando de esa forma la muerte de su hermano? ¡Enemiga de la vida es la tristeza!
María.- Por mi fe; Sir Toby, que no deberíais venir tan de noche. Mi señora, vuestra sobrina, objeta mucho a esas visitas vuestras tan extemporáneas.
Sir Toby.-  Mejor que ella objete antes de que la objeten a ella.
María.-  Pero vos debéis confinaros dentro de los lindes de lo prudente.
Sir Toby.-  ¿Lindes? ¡El colmo soy de la lindeza! Ved mis ropas; se puede beber en ellas y en mis botas también. ¡Queden colgadas de sus cordones si no es cierto!
María.-  Tanto beber y empinar el codo os perderá; ayer lo comentaba mi señora. También habló de aquel bendito que os trajisteis una noche...aquel que quería hacer de “cortejante”.
Sir Toby.-  ¿Quién? ¿Sir Andrew Aguecheek?
María.-  Sí, ese mismo.
Sir Toby.-  No hay hombre de su talla en toda Illiria.
María.-  ¿Y a qué viene eso?
Sir Toby.- A que tiene tres mil ducados al año.
María.-  ¡Sí! Y sólo un año para tantos ducados; no es sino un tonto y un gran manirroto.
Sir Toby.-  ¡Qué estás diciendo! Pero si toca la viola di gamba, y habla, palabra por palabra, hasta tres o más idiomas. ¡Y sin mirar un libro! Es un superdotado de la naturaleza.
María.-  Todo en él es natural, y es también un natural idiota, y un camorrista natural. Si no fuera por lo naturalmente cobarde que es en su gusto por las peleas, pronto, muy pronto estaría naturalmente en la tumba.
Sir Toby.-  Por esta mano digo que son ruines y unos canallas los que así hablan de él. ¿Quiénes son?
María.-  Los mismos que dicen que la empináis por las noches en franca compañía.
Sir Toby.-  Siempre brindando por mi sobrina. He de beber por ella mientras cuele por mi gaznate y quede vino en Illiria. Que es un cobarde y un meapilas quien no beba todo por mi sobrina hasta que todo –de pies a cabeza- le dé vueltas como trompo de parroquia. ¡Vamos, zagala! ¡Estilo castellano! Que viene Sir Andrew Malafaz.
Entra Sir Andrew Aguecheek.
Sir Andrew.-  Sir Toby Belch. ¡Santo Dios! ¡Sir Toby Belch!
Sir Toby.- ¡Sir Andrew Malafaz! ¡Oh, mi dulce Sir Andrew!
Sir Andrew.-  Dios os guarde, mi señora viborilla.
María.- Ya vos, y a vos, señor mío.
Sir Toby.- Cortesía, señor Andrew, cortesía...
Sir Andrew.-¿Quién es?
Sir Toby.-  La doncella de mi sobrina.
Sir Andrew.-  Mi señora cortesía, desearía conoceros mejor.
María.-  Me llamo María, mi señor.
Sir Andrew.-  ¡Mi buena señora María Cortesía!
Sir Toby.-  (Aparte) Frío, frío, mi caballero. Para una cortesía buena hay que entrar de frente, abordar, galantear, asaltar...
Sir Andrew.-  (Aparte) A fe mía que no quisiera emprenderla con ella con semejante compañía; cortesía, cortesía... ¿qué cosa será eso de “cortesía”?
María.-  Quedad con Dios, caballeros.
Sir Toby.-  (Aparte) Sí, dejadla ir, sí, dejadla y no volveréis a desenvainarla.
Sir Andrew.-  Si así nos dejáis señora ¿cómo podré desenvainar de nuevo? ¿Qué creéis tener entre las manos? ¿A unos necios?
María.-  ¿Quién dice que os tengo por la mano?
Sir Andrew.-  Pero me tendréis, me tendréis. Ahí va, ¡cogedla!
María.- Libre es el pensamiento, mi señor. Os lo ruego, meted la mano en la mantequera a ver si se humedece.
Sir Andrew.-  ¿Y por qué, dulce amor mío? ¿Qué es esa metáfora vuestra?
María.-  Cosa seca es, mi señor.
Sir Andrew.- Me lo suponía...muy necio no soy como para conservar seca la mano. No entiendo la broma.
María.-  Es que está seca la broma, señor.
Sir Andrew.- ¿Y tenéis muchas de esa especie?
María.-  Oh sí, mi señor...en la punta de mis dedos. ¡Eh...vuestra mano! Que se me está escapando y me quedo vacía. Sale
Sir Toby.- ¡Pero señor mío! Creo que necesitáis un buen trago de canario. Jamás os vi antes tan abatido.
Sir Andrew.-  ¡Nunca! Es cierto. A menos que ma hayáis visto abatido por el canario... ¿sabéis lo que pienso? Tengo menos juicio que un cristiano, menos que cualquier quidam. Demasiada carne de buey he comido, y eso daña mi inteligencia.
Sir Toby.- ¡Cierto!
Sir Andrew.- Si fuera tan cierto no comería...bien, mañana cojo el caballo y, ¡a casa!
Sir Toby.- ¿Y pourquoi, mi buen caballero?
Sir Andrew.-  ¿Qué cosa significa pourquoi? ¿Que sí o que no? Tenía que haber dedicado más tiempo a las lenguas extranjeras y no a la esgrima, la danza o la pelea de osos. ¡Me habróa gustado tanto dedicarme a las artes!
Sir Toby.-  Luciríais entonces una hermosa cabellera.
Sir Andrew.-  ¿De qué manera habría afectado a mi pelo?
Sir Toby.-  ¡Totalmente! ¿O creéis que el pelo se riza por las buenas?
Sir Andrew.-  Pero el mío lo tengo ya muy bien, ¿no?
Sir Toby.- ¡Maravilloso! Cuelga como hilo en la rueca. Ya me imaginoa  una comadre cardándotelo entre sus piernas.
Sir Andrew.- A fe mía, que mañana me vuelvo a casa, Sir Toby...ni siquiera puedo ver a vuestra sobrina y, si la viera, cuatro contra uno a que no me acepta. El propio conde vive a tres pasos y es quien la corteja.
Sir Toby.-  Nada quiere saber de él. No quiere nada que la supere en rango, dinero, edad o talento. ¡Yo mismo la vi jurarlo!...!No desesperes hombre!
Sir Andrew.-  Me quedaré...un mes todavía. Soy el tipo más raro del mundo...y disfruto, sí señor, en mascaradas y otras fiestas.
Sir Toby.- ¿De verdad sois experto en esas bagatelas?
Sir Andrew.- Tanto como el que más en Illiria, trátese de quien se trate, excepción hecha, claro está, de los realmente buenos...desde luego nadie podría decir que esté a la altura de un viejo.
Sir Toby.-  Decidme, mi caballero, ¿y cómo os bailáis la gallarda?
Sir Andrew.-  Muy bien...hasta hago difíciles cabriolas.
Sir Toby.- Y yo hago lo propio con las corderas.
Sir Andrew.- Y yo piruetas por detrás, y con el brío del más fuerte de Illiria.
Sir Toby.- ¿Y qué hace tanta destreza escondida? ¿Cómo tanta virtudse esconde tras las cortinas? ¿Temes que les dé el polvo como al retrato de la señora Mall? Anda y métete en la iglesia bailando una gallarda, y vuélvete corriendo al son de un ritmo rápido. En cuanto a mí, yo me bailo una jiga y me meo una pila a cinco pasos de distancia. ¿Qué, os parece bien? No es este un mundo para esconder virtudes. Siempre pensé viendo la muy excelente constitución de tu pierna que está hecha bajo la estrella de una gallarda.
Sir Andrew.- Cierto que la tengo fuerte y no tiene mal aspecto enfundada en caperuza de color de llama. ¿Qué? ¿Vamos a divertirnos?
Sir Toby.-  ¿Y qué otra cosa vamos a hacer? ¿No hemos nacido bajo el signo de Tauro?
Sir Andrew.- ¿Tauro? El que influye en corazón y costados...
Sir Toby.- No, no...en las piernas y en los muslos. Venga, tu cabriola. Ja, ja. ¡Muy bien, muy bien!  Salen.

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