Acto I
Escena I
Música, entra Orsino, Duque de
Illiria, Curio, y otros caballeros.
Orsino.- Si la música, como dicen, es alimento de amor,
tocad, siempre, tocad hasta saciarme. Así el deseo languidecerá ya caso muera.
¡Oh, esa melodía...de nuevo...qué lenta se desvanece...! Oh, inundó mi oído
cual viento dulcísimo que suspira sobre un lecho de violetas dándole un perfume
para luego quitárselo. ¡No, no más! ¡Que está perdiendo su dulzura! Qué lozano,
qué ágil eres, oh espíritu del amor, eres inmenso como el océano; así también
tu avidez –no importa lo que engulla, ni su precio ni su valor- hace que
todo quede disminuido, y degradado...!Y en
un instante! Caprichosas son las formas del deseo, tanto, que se diría que nada
existe tan fantástico.
Curio.- ¿Queréis ir de caza, mi señor?
Orsino.- ¿Cómo decís?
Curio.- A cazar ciervos, mi señor.
Orsino.- Sí, así es, a cazar el ciervo de corazón más
noble. El día que mis ojos vieron a Olivia por primera vez supe que el aire ya
no era impuro y yo mismo en ciervo me convertí; desde entonces, sabuesos,
despiadados, crueles, mis deseos no dejan de acosarme. (Entra Valentín) ¿Traéis noticias suyas?
No hay comentarios:
Publicar un comentario